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CELSA: CONTEXTO HISTÓRICO |
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Contexto histórico La fundación de la colonia Celsa fue el primer paso de la romanización efectiva en el valle del Ebro en la época de Cayo Julio César como punto final a un período de conflictos bélicos que arrasaron parte de dicho valle en los años anteriores a la llegada del dictador romano. Su fundación sólo se entiende dentro de los conflictos y de la crisis republicanos del siglo I a. C. Por entonces los romanos vieron cómo casi durante un siglo se llegó al enfrentamiento bélico permanente por las tensiones políticas entre los optimates –oligarquía senatorial de corte conservador y tradicional- y los populares –facción política que, satisfaciendo las necesidades del pueblo, obtenía el apoyo de éste para lograr sus aspiraciones políticas-, alcanzando este enfrentamiento no sólo a la ciudad de Roma, sino a sus provincias, en especial Hispania. Así, la colonización del valle del Ebro por soldados itálicos supuso su incorporación y la de parte de la población local a un conflicto de casi treinta y cinco años, en especial con las luchas sertorianas, que azotó el valle. Tras su nombramiento como dictador de Roma, el conservador Lucio Cornelio Sila destituyó a Quinto Sertorio de su cargo de gobernador de la Hispania Citerior, lo que convirtió a éste popular en rebelde del gobierno optimate de Roma. Sertorio, rodeado de un gran ejército de fieles soldados, se enfrentará durante muchos años a los partidarios de Sila, sobre todo en el valle del Ebro. |
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Muerto Sila en el 78 a. C., el poder de Roma queda en manos de un triunvirato (un sistema extraño dentro de la República donde el gobierno lo conforman tres hombres en un principio con igualdad de poder), compuesto por Cneo Pompeyo, Cayo Julio César y Marco Licinio Craso. Mientras tanto Sertorio, tras conquistar en el 77 a. C. Segontia (Sigüenza) y Bilbilis (Calatayud), logró que gran parte de los pueblos del Valle del Ebro se unieran a su causa, haciéndose fuerte en Ilerda (Lérida), Osca (Huesca) y Calagurris (Calahorra). Sus combates contra el general Pompeyo arrasaron parte del Hispania Citerior, hasta que en el año 73 a. C. las ciudades dominadas por Sertorio fueron invadidas. Al inclinarse el senado de Roma por Pompeyo (optimate) y al aclamar el pueblo de Roma a César (popular) se prolongó y agravó el estado de crisis existente con el enfrentamiento entre Sila y Mario con una nueva guerra civil que, entre otros, tuvo como escenario el valle del Ebro. Aquí el conservador Pompeyo contaba con muchos apoyos concentrados alrededor de los generales Afranio, Petreyo y Varrón (según nos cuenta César en su Comentario sobre la Guerra Civil), al tiempo que los antiguos seguidores de Sertorio se inclinaron por el popular César. A partir de esta fecha muchas localidades del valle del Ebro desaparecen, se abandonan y quedan en ruinas: es el caso de los restos arqueológicos de Azaila, Fuentes de Ebro, Contrebia Belaisca (Botorrita), etc. En el año 49 a. C. se produce la batalla de Ilerda, donde César venció a los pompeyanos, a los que no obstante se les concedió una serie de condiciones de paz poco deshonrosas (César, Comentario sobre la Guerra Civil I 85-97). A partir de aquí la colonia Celsa, junto al río Ebro, adquirió una gran importancia por su posición estratégica. |
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Monedas ibéricas de Celse expuestas en la instalación museística de Celsa perteneciente al Museo Provincial de Zaragoza. (Foto: Roberto Lérida Lafarga 21/06/2008) |
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La ciudad ibérica de Celsa El emplazamiento de la ciudad íbera de Celse no ha sido descubierto todavía, si bien conocemos monedas acuñadas en esta ciudad con el nombre escrito en íbero (Celse) y su abreviatura en latín (CEL), posiblemente debido a que César hubiera dado la latinitas (es decir, la posibilidad de regirse por el derecho latino) hacia el año 48 a. C. para atraer las simpatías entre algunas poblaciones del valle del Ebro. De hecho, la fundación de la ciudad romana cerca de un vado, dominando el paso del río, significaría sin duda el control de una vía de penetración en el valle medio del Ebro.
Celse escrito en signario ibérico. |
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Colonia Victrix Iulia Lepida Marco Emilio Lépido, durante su segundo mandato en Hispania, fundó en el año 44 a. C. la colonia a la que llamó a partir de su propio cognomen, Lépida. Marco Emilio Lépido era un patricio, hijo de un cónsul del mismo nombre, si bien favoreció la causa de César al ocupar el puesto de pretor urbano. En el año 49 a. C. fue nombrado gobernador de la Hispania Citerior, cargo en el que fue reelegido en el año 47 a. C. A la muerte de César formó parte del segundo triunvirato con Octavio y Marco Antonio. Fue nombrado sumo pontífice en el año 43 a. C., pero al año siguiente se le acusó de haber negociado con Sexto Pompeyo, hijo de Cneo Pompeyo, perdedor de la guerra civil contra César, por lo que se vio desposeído de las provincias. Octavio intercedió por que obtuviera el mando de la provincia de África. Finalmente en el año 36 a. C. cesó como triunviro y fue desterrado por Octavio a Circei (localidad del Lacio) donde murió en el año 12 a. C. Por las monedas halladas, donde se representan a prefectos de los duoviros quinquenales (es decir, magistrados que ejercían el poder en nombre de otros –quizás César, Augusto o Lépido), podemos deducir que la primitiva Colonia Lépida esta dirigida por una clase social de rango superior a la que pertenecerían estos magistrados. La duración de la Colonia Lépida con dicha denominación fue escasamente un decenio, en el cual lo más sobresaliente fue la construcción de un puente sobre el Ebro (al cual se refiere Estrabón, Geografía III 4, 10-11) y a la división de los terrenos y su adjudicación a los primeros colonos. La división de los terrenos se hacía dividiendo el terreno a modo de tablero de ajedrez; en el caso de la Colonia Lépida, tomando a ésta como centro del tablero, el eje principal de la división sería el río Ebro y el eje secundario su perpendicular; a partir de ahí se asignarían lotes cuadrados (centuriae, de entre 700 m2 a 50 hectáreas) a los colonos (reliqua colonia), a los soldados veteranos que participaron en la fundación de la ciudad (ex tributario solo), al propio Estado romano (Rei publicae), a los indígenas propietarios originales del terreno (tricastinis reddita) y finalmente incluso terreno sin dividir (subcesiva). En el caso de la Colonia Lépida se sabe que su territorio alcanzaba hasta Fuentes de Ebro, a 24 kms. de distancia. |
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Colonia Victrix Iulia Celsa En un principio el cambio de nombre no debió de suponer ninguna transformación esencial en la colonia. La caída en desgracia de Lépido ante la figura de Octavio también se extendió al nombre de la ciudad, que perdió el epíteto Lépida y asumió el nombre de Celsa, latinización del íbero Celse. Paralelamente, en las monedas acuñadas en la ciudad el nuevo motivo utilizado será la cabeza de Octavio y posteriormente de Tiberio, siendo esta época la de la desaparición de las cecas (fábricas de monedas) hispanas, incluida la de Celsa. La época de Octavio Augusto será la de mayor desarrollo de Celsa: viviendas privadas, la red viaria, termas, foro, teatro y establecimientos comerciales (tabernae, popina, macellum, etc.) se construirán en la ciudad, así como una necrópolis en la vía Celsa-Ilerda. La ciudad no fue amurallada y no se sabe todavía el perímetro de la misma. Históricamente la ciudad de Celsa no llegó en el tiempo más allá de la época de Nerón. Uno de los factores que llevó a este hecho fue el auge de la vecina colonia de Caesaraugusta, capital del convento (división administrativa romana dentro de una provincia, en este caso la Tarraconense), que con su actividad económica, así como por cuestiones estratégicas y políticas, eclipsó a la Colonia Celsa. |
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Reconstrucción de la planta de la Colonia Victrix Iulia Celsa expuesta en la instalación museística de Celsa perteneciente al Museo Provincial de Zaragoza. (Foto: Roberto Lérida Lafarga 21/06/2008) |
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Cuando la colonia se fundó, ésta dominaba un territorio natural extenso, de gran importancia estratégica y, además, centro de una red de villas (villae) en el valle del Ebro (Zaragoza, El Burgo de Ebro, Belmonte, María de Huerva, Cuarte, Fuentes de Ebro, Contrebia Belaisca, Azaila, etc. evidencian la fuerte colonización del valle, en la que en cierto modo Celsa era una avanzadilla de esta romanización. En ellas se intercambiaban los productos de la tierra con la importación del aceite y del vino itálicos, así como de las cerámicas itálicas. Sin embargo, con la fundación de Caesaraugusta y con la época de Augusto, el comercio se invirtió y fue más frecuente la exportación de los productos del valle hacia el resto del imperio. Así, la Colonia Caesaraugusta, concebida con grandes infraestructuras comerciales, dominó el valle. |
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Fuente: - BELTRÁN LLORIS, Miguel: Celsa, (Colección Guías Arqueológicas de Aragón 2), Zaragoza, 1991 |