¿Cómo llegar?

SEGEDA

 

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Los celtíberos son mencionados por primera vez en las fuentes clásicas a finales del siglo III a. C., siendo identificados con poblaciones del interior de la península Ibérica y mercenarios al servicio de los cartagineses.  Cuando en el siglo II a. C. los romanos penetran en el valle del Ebro, los celtíberos y su región, Celtiberia, se limitaron a los habitantes de la zona del centro de la cordillera Ibérica y su entorno; es lo que los estudiosos denominan “Celtiberia Histórica”, por su aparición en las fuentes de principios del siglo I d. C., como Plinio y Estrabón, o Ptolomeo en sus descripciones geográficas del siglo II d. C.

     

Como pueblo, los celtíberos fueron bien conocidos en la Antigüedad por su pericia en la fabricación de espadas de hierro con hojas flexibles y resistentes y por su resistencia contra los romanos y su conquista.  De lengua celta, los celtíberos vivían en asentamientos amurallados y habitados por campesinos dedicados sobre todo al cereal.  Utilizaban lugares naturales como santuarios sagrados, incineraban a sus muertos, cuyos restos depositaban en vasijas de cerámica, a veces con sus armas y otros ajuares.  A partir del siglo IV a. C. surgieron las ciudades-estado celtibéricas, centros políticos donde se acuñaban monedas propias y desarrollaron la escritura usando el signario ibérico.

Tras llegar a la península Ibérica, los romanos pronto comenzaron la conquista del valle del Ebro; así sabemos que hacia el 195 a. C. Catón comandaba un ejército romano que desmanteló numerosas villas en el valle del Ebro, salvo Segestica, que resistió y que se cree que puede ser nuestra Segeda.  El momento de mayor penetración en el valle del Ebro tuvo lugar en el 188 a. C., con la batalla de Calagurris (hoy Calahorra, La Rioja), a consecuencia de la cual el general romano Sempronio Graco fundó Gracchurris (hoy Alfaro, La Rioja) en el 179 a. C. y se impone un pacto a los indígenas sometidos, entre las que se nombra una única ciudad celtibérica por su nombre, Segeda.

 

Signario ibérico

 

 

 

Segeda se identifica con los yacimientos arqueológicos del Poyo de Mara y Durón de Belmonte de Gracián, entre las localidades de Mara y Belmonte de Gracián, en la comarca de Calatayud.  La ciudad celtíbera tiene un nombre celta que parece corresponder al término “poderosa”, siendo escrita en las distintas monedas en signario ibérico con las denominaciones sekaiza/sekaida.  Su importancia queda evidenciada por el hecho de que fue la primera ciudad celtíbera que acuñó moneda propia y la que más tiempo lo hizo.  En el 170 a. C. aún acuñaban moneda con su nombre, a pesar de encontrarse en territorio conquistado por los romanos, lo que supone que Segeda mantenía cierta independencia o autonomía dentro de los territorios conquistados. 

Segeda escrito en signario ibérico: sekaiza

 

 

 

Monetariamente Segeda contaba con un sistema monetario completo romano con denarios de plata para los impuestos para Roma, junto con ases, unidades de bronce de distinto tipo y valor.  El hecho de que ciudades próximas como Bilbilis (en Valdeherrera, Calatayud) o Nertobis (cerca de la actual La Almunia de Doña Godina) acuñasen moneda sólo en bronce, significaría que jerárquicamente Segeda estaría por encima de ellas.  Por otro lado, el hecho de que en una localidad denominada Tamusia, localizada en la actual Extremadura, se hallan encontrado un gran número de monedas de bronce acuñadas con el nombre de sekaiza/sekaida podría evidenciar una emigración de segedenses desde su Celtiberia natal a nuevos territorios.

En el 154 a. C. Segeda construye una muralla defensiva, lo que es interpretado por los romanos como casus belli, es decir, como motivo de guerra.  Sin embargo, en Roma los cónsules no eran elegidos hasta el Idus de Marzo, es decir, el 15 de Marzo, el primer día del año del calendario romano, lo que suponía un retraso para que los cónsules u otros generales estuvieran al mando del ejército romano contra los segedenses en verano; por ello, los romanos decidieron adelantar la elección de los cónsules al 1 de Enero, de manera que desde entonces y por culpa de los segedenses el calendario que llega hasta nuestros días comienza el 1 de Enero.  De esta batalla y de los hechos nos informa Apiano de Alejandría, Guerras Ibéricas 44-45.

 

As de Segeda (foto procedente de BURILLO MOZOTA, Francisco: Segeda (Mara-Belmonte de Gracián).  La ciudad celtibérica que cambió el calendario, Zaragoza, 2005

 

 

 

La fase arqueológica más antigua de Segeda se encuentra en el Poyo de Mara, lugar elegido como centro de la ciudad que se extendió hacia el sur hasta alcanzar unas 12 hectáreas.  Segeda sería la capital o la ciudad estado de un pueblo o etnia celtíbera denominada belos, cuyo territorio parece ser que se extendía desde la zona media del Jalón hasta el río Aguasvivas, en la Celtiberia oriental.  A los pies del cerro se asentaron los titos y otros vecinos celtíberos, de acuerdo con la versión de Apiano, en una extensión de unas 6 hectáreas.  El conjunto arqueológico de Segeda abarca unas 17 hectáreas, dato que casa mal con la información de Apiano, el cual plantea una muralla de 40 estadios (a 185 metros por estadios, 7,4 kms., en cuyo caso la muralla abarcaría unas 300 hectáreas).  Otros oppida –ciudades amuralladas- encontradas en el norte de Hispania dan testimonio de unas dimensiones más modestas: la colonia griega de Ampurias (Gerona) tuvo unas 5 hectáreas, Rhode (actual Rosas, Gerona) menos aún; el Puig de Sant Andreu (Ullastret, Gerona) 11 hectáreas; Kese, la ciudad ibérica que está bajo Tarraco, pudo llegar a las 10 hectáreas; Sagunto (Valencia) entre 8 y 10 hectáreas; y Numancia (cerca de Garray, Soria) 7,2 hectáreas.  Con todo, las 17 hectáreas de Segeda hacen de ella una de las ciudades más importantes del norte de Hispania, lo que atestiguaría su importancia política, ya evidenciada por la acuñación de moneda, y, sin duda, la causa de la declaración de guerra por parte de los romanos.

 

 

 

En cuanto a la población, al no estar completamente excavada la ciudad, no sabemos el número de casas que había en ella, por lo que aplicar una media de 4,5 habitantes por casa no nos conduce a ninguna parte.  Para Numancia se han calculado entre 1.500 y 2.000 habitantes, es decir, entre 208 y 278 habitantes por hectárea; si se aplica a Segeda el mismo cálculo, la población oscilaría entre 3.526 y 4.726 habitantes.  Otros estudiosos calculan 500 habitantes por hectárea en Numancia, lo que supondría 8.500 habitantes para Segeda.  Los datos de las fuentes clásicas hablan de una coalición celtibérica de 25.000 hombres, cifra bastante probable, ya que los romanos combatieron con 30.000 soldados.  La invasión romana supondría una leva en masa de celtíberos para hacerles frente, de manera que el territorio de arévacos –cuya ciudad-estado era Numancia- y el de los belos –cuya ciudad-estado era Segeda, que ya contaba con la alianza y absorción de los titos- alcanzaría a 125.000 habitantes, de los que 25.000 serían los soldados que se enfrentaron a los romanos.  Dada la extensión de estos territorios, la densidad del población de los mismos sería de unos 3,72 habitantes por km2 en el siglo II a. C.

 

 

 

Tras la victoria romana se inauguró un período de paz que trajo consigo el hecho de que cerca de la Segeda celtibérica (en el Poyo de Mara) se erigiera una nueva ciudad en el cercano Durón de Belmonte.  Este nuevo emplazamiento contó con un foso y una muralla y una urbanización al estilo romano, con calles rectas, cruzadas en retícula, amplias casas con mosaicos y paredes en estuco.  De su importancia nos habla el hecho de que siguiera acuñando moneda propia con el nombre celtibérico, de manera que la nueva ciudad era una continuación de la antigua y muy probablemente con los mismos habitantes.

 

 

 

La fundación de Segeda II es paralela a la de otras ciudades en el valle del Ebro y el noreste peninsular, dentro de un período de cambios sociales y desarrollo económico: nuevos regadíos, incremento de la producción agrícola, intensa extracción de minerales, industrias especializadas en la fabricación a gran escala de cerámica e importación de productos.

 

 

 

El desarrollo de la nueva Segeda se detuvo bruscamente poco después de su fundación: en el siglo I a. C., en el período de las guerras civiles romanas, Segeda tomó partido por el bando de Quinto Sertorio, que a la postre sería derrotado por Cneo Pompeyo, de modo que sus apoyos fueron derrotados e incluso destruidos; de este período data el abandono definitivo de Segeda.

     

Con todo, pocas son las noticias en las fuentes clásicas sobre Segeda y los segedenses: junto a la ya citada de Apiano, nos encontramos con las de Diodoro de Sicilia XXXI 39, la de Estrabón III 162, y la de Floro I 34, 3.

 

 

 

El 25 de Junio de 2001 los yacimientos arqueológicos de Segeda fueron declarados Bien de Interés Cultural.  Tal denominación la ha recibido, sin duda, por sus especiales características: las grandes ciudades celtibéricas conocidas fueron habitadas en época romana (Numancia, Termes o Uxama) o son de época más tardía (Bilbilis o Segóbriga), mientras que Segeda presenta dos yacimientos sucesivos de dos fases distintas de la ciudad.

 

 

 

A raíz de los hallazgos arqueológicos de Segeda han surgido dos iniciativas muy interesantes: la Fundación Segeda y el Centro de Estudios Celtibéricos Segeda (clic aquí para visitar su página web, http://www.segeda.net/).  Gracias a ellos se han llevado a cabo una serie de actividades muy interesantes que pretender dar a conocer sus estudios, sus trabajos y los yacimientos arqueológicos, revitalizando la vida del pueblo de Mara con una serie de jornadas celtíberas y talleres didácticos sobre Segeda, los celtíberos, los romanos y la arqueología.

La fiesta de los Idus de Marzo (desde 2003), el sábado de marzo más cercano al día 15, para celebrar la declaración de guerra de Roma a los segedenses, ofrece talleres de escritura celtibérica, talleres de acuñación de monedas, fabricación de monedas, etc.; paralelamente se congregan artesanos con reproducciones arqueológicas, grupos de reconstrucciones históricas, comida y cena popular, amenizada con conciertos de música celta alrededor de la hoguera.

La fiesta de la Vulcanalia (desde 2002), el domingo más cercano al 23 de Agosto, ofrece diversos talleres, representación histórica de la batalla entre romanos y segedenses; hay también un concurso de gastronomía celtíbera, reproducciones de armamento de época celtíbera y romana, etc.

Por último, en Septiembre (desde 2000), hay un fin de semana como jornadas de puertas abiertas para mostrar a los interesados las excavaciones llevadas a cabo durante el verano y el avance de los descubrimientos arqueológicos, así como una exposición en Mara con diferentes temáticas cada año.

 

Miembro del grupo Los Celtíberos de reproducciones y recreaciones históricas (click aquí para ver su web, http://www.losceltiberos.es/).  (Foto: Roberto Lérida Lafarga 15/03/2008)

 

 

 

 

 

FUENTES:

- BURILLO MOZOTA, Francisco: Segeda (Mara-Belmonte de Gracián).  La ciudad celtibérica que cambió el calendario, Zaragoza, 2005