EMBALSES Y PRESAS

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Cuando las condiciones climáticas o geográficas no permitían garantizar un suministro regular, los ingenieros romanos no dudaron en construir embalses, es decir, grandes cisternas al aire libre que, una vez llenadas, aunque fuera esporádicamente, permitían un vaciado y un suministro regular a través de un acueducto.

La idea de un embalse es en sí misma bastante sencilla, si bien su ejecución traía bastantes problemas para los ingenieros que debían adaptarse al terreno, calcular la presión del agua, regularizar los canales de evacuación sin que el agua arrastrara los aliviaderos de las presas, etc.

No obstante, fueron capaces de construir embales a lo largo del imperio con unas dimensiones extraordinarias: el de Emesa (actual Homs en Siria) tenía unos 2.000 metros de largo y una capacidad de unos 90.000.000 de m3, concebido básicamente para necesidades agrícolas.

Gracias a Nerón se construyeron tres embalses convertidos en lagos en el Lacio para abastecer de agua su residencia de Roma, la Domus Aurea, uno de los cuales tenía 39 metros de altura.

 

 

 

En Hispania tres grandes presas de tierra garantizaban un caudal regular para los acueductos de Toledo y de Mérida.  Las dos presas de Mérida, de época del emperador Trajano, medían 194 y 427 metros respectivamente y alcanzaban una altura de 15 y 12 metros respectivamente; la de Toledo, del siglo II d. C., tenía 550 metros de largo y 14 metros de altura.  Estas presas estaban reforzadas por muros de hormigón (opus caementicium) y con taludes que soportaran la presión del agua y el peso de la presa.

En Aragón tenemos conservadas en bastante buen estado la presa de Almonacid de la Cuba y la presa de Muel; también quedan restos de otras presas en Muniesa , en Moneva, en Abrisén, en Villafranca del Campo, en Peralta de Alcofea, en Almerge, quizás en Monforte de Moyuela y Villarroya de la Sierra y, finalmente, en Sádaba (donde el actual embalse de Valdelafuen parece albergar una presa romana).

 

Presa romana de Almonacid de la Cuba

(Foto: Roberto Lérida Lafarga 19/11/2007)

Ver la Presa romana de Almonacid de la Cuba

 

 

 

La presa de Muniesa -llamada “Pared de los Moros”-, datada en el siglo II d. C., embalsaba el caudal de un afluente del río Aguasvivas, el arroyo Farlán, con una capacidad de unos 150.000 m3; es una presa de trazado poligonal para adaptarse a las rocas calizas naturales del lecho del arroyo con cinco lienzos que alcanzan los 58,60 metros, más ancha en la parte central, alcanzando los 2,48 metros.  La parte de la presa que se conserva alcanza los 5 metros de altura.  En su parte interna está construida con opus caementicium protegido en su exterior con paramentos de pequeños sillares de caliza gris, arenisca amarillenta y conglomerados (opus incertum).  La parte aguas abajo, que estaba revestida de sillarejos distribuidos horizontalmente, estaba protegida por un terraplén de tierra –así como la zona de aguas arriba-; la toma de aguas era doble mediante dos torres junto a la pantalla de la presa aguas arriba, de las que se conservan la galería de unión aguas abajo en tramos de hasta 5 metros.

 

 

 

Aguas abajo del actual embalse de Moneva se localizan restos de los estribos de una presa romana en el anticlinal de Moneva sobre el curso medio del río Aguasvivas; se conserva fuertes cimientos con opus caementicium; aguas arriba estaba protegido por sillarejos calizos, cantos rodados de arenisca y mampuesto de conglomerado irregulares de tamaño pequeño, pero dispuestos en hiladas horizontales a modo de opus incertum; estos se perdieron en la parte aguas abajo donde labrado en la roca se conserva restos de un canal.

 

 

 

Otro importante ejemplo de las obras hidráulicas que los romanos dejaron en el actual Aragón es la presa de Muel, de planta angular y posible sección rectangular; se nos conserva aguas arriba el revestimiento en opus quadratum, es decir con sillares de unos 0,60 metros de altura; la pantalla alcanza los 13 metros de altura y los 32 de longitud y sirve de apoyo para la Ermita de Nuestra Señora de la Fuente; las dimensiones de la parte conservada demuestran la gran capacidad de la presa, si bien en la actualidad su vano está cegado.  Su uso parece ser eminentemente agrícola, regulando el cauce el Huerva (antiguo Orba) para un amplio terreno aguas abajo. Se data en el siglo I d. C. y se mantuvo en uso en períodos posteriores a la dominación musulmana.

 

Presa romana de Muel

(Foto: Roberto Lérida Lafarga 19/11/2007)

 

 

 

 

 

FUENTES:

- MALISSARD, Alain: Los romanos y el agua: La cultura del agua en la Roma antigua, Barcelona, 1996

- CONNOLLY, P. y DODGE, H., La Ciudad Antigua.  La vida en la Atenas y Roma clásicas, Madrid, 1998

- BELTRÁN LLORIS, Miguel: “El agua profana en la cuenca media del valle del Ebro:  AQUA DUCTA.  La captación del agua, presas, embalses, conducciones”, en AA. VV.: Aquaria: Agua, territorio y paisaje en Aragón, Zaragoza, 2006

- ORTIZ PALOMAR, M.ª Esperanza y PAZ PERALTA, Juan Ángel: “La vida corriente de las aguas en el Aragón romano.  Trabajos públicos y placeres privados”, en AA. VV.: Aquaria:  Agua, territorio y paisaje en Aragón, Zaragoza, 2006