MAUSOLEO DE FABARA

 

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El mausoleo romano de Fabara siempre estuvo a la vista de quienes pasaban por esta localidad del Bajo Aragón a lo largo de más de 1800 años.

En Fabara el mausoleo está emplazado en la huerta de "Las Suertes" y era conocido como “Casa dels Moros”, por una tradición por la cual cualquier edificio antiguo solía atribuirse al tiempo de los musulmanes (recuérdese que el Mausoleo de los Atilios en Sádaba es conocido como “Altar de los Moros”).  De esa tradición se decía que el lugar estaba poseído y habitado por una mora encantada y que en él se albergaba un tesoro.

A lo largo de estos 1.800 años el mausoleo fue utilizado como almacén y refugio de labradores, mendigos y bandoleros, y, aunque ello dañó el edifico, no impidió que perviviera en un magnifico estado de conservación.  A mediados del siglo XVIII los escolapios de Alcañiz sabían de la existencia e importancia del mausoleo y a principios del XIX Evaristo Cólera dio a conocer el mausoleo en los ámbitos ilustrados, realizando dibujos y descripciones que hizo circular entre los eruditos de la época.  Gracias a él se consiguió que una de las columnas fuertemente dañadas fuera reparada y se evitaran daños mayores en la estructura del edificio. El mausoleo perteneció durante siglos a los señores de Fabara, pero pasó a propiedad del Estado en el año 1942.  Desde 1931 es Monumento Histórico Artístico Nacional y actualmente es un Bien de Interés Cultural según la ley de Patrimonio Aragonés.

 

Mausoleo de Fabara.  (Foto:  Roberto Lérida Lafarga 01/03/2008)

 

 

 

El edificio es un mausoleo, un santuario para rendir culto a la memoria de los antepasados.  Dentro de las tipologías de mausoleos, el de Fabara es un mausoleo tipo templo, porque imita en pequeña escala la forma de templos romanos, como por ejemplo la Maison Carrée de Nîmes o el templo de Portuno en Roma, salvando las distancias.

 

Templo de Portuno en el Foro Boario, Roma.  (Foto: Roberto Lérida Lafarga 27/12/2004)

 

Templo en Nemausus (hoy Nîmes, Provenza, Francia) llamado Maison Carrée ("Casa Cuadrada").  (Foto: Roberto Lérida Lafarga 14/08/2007)

 

 

 

El mausoleo está hecho en roca de la zona, piedra arenisca, cuya cantera ha sido localizada.  La forma de construcción responde a la técnica de opus quadratum, es decir, grandes sillares de piedra perfectamente cortados y escuadrados que se asientan perfectamente en hileras sin necesidad de unión con opus caementicium; para unirlos se utilizaron grapas de hierro.

 

Fachada sur del Mausoleo de Fabara donde son visibles los grandes sillares de piedra. 

(Foto:  Roberto Lérida Lafarga 01/03/2008)

 

 

 

Orientado al este tiene unas dimensiones de planta de 7,40 x 6,06 metros.  Arquitectónicamente tiene una fachada principal semejante a los templos in antis, , es decir, con pilares a ambos lados de la puerta, un pórtico de cuatro columnas –tetrástilo-, con las columnas centrales exentas y las laterales adosadas a las antas con diámetro inferior a las columnas centrales.  Las columnas tienen basa ática, fustes lisos engrosados en su parte central y capitel de orden toscano.  Visto de frente, el mausoleo muestra tres partes: plinton inferior, el cuerpo de las columnas de 3,64 metros de altura y un entablamento jónico de 1,24 metros, donde se distinguen perfectamente arquitrabe, friso con una decoración diferente en cada lado del templo y cornisa moldurada; por último, sobre el entablamento se puede observar el tímpano como único resto de su frontón.  El tejado a dos aguas y la banqueta de fundación no se conservan; la altura del edificio es 9,30 metros, de los que 5,84 metros corresponden a la cella –la celda o nave interior del templo- y 3,14 al conditorium –espacio reservado para la tumba-.  En el exterior, el edificio está recorrido por una moldura de filetes y gola que separa el plinton –en el interior el conditorium- del cuerpo de la fachada –en el interior la cella-.  En los laterales la moldura sirve de apoyo para columnas de orden toscano con siete estrías de arista matada; en cada lateral hay dos, una a mitad de la fachada y la otra haciendo esquina con la fachada posterior; estas columnas se encuentran a 2,90 metros de distancia entre sí y sostienen el entablamento jónico que rodea a todo el mausoleo.  La fachada posterior sólo cuenta con estas dos columnas angulares y un frontón triangular con tímpano liso.

 

Fachada principal del Mausoleo de Fabara.  (Foto:  Roberto Lérida Lafarga 01/03/2008)

     

Alzado de la fachada principal, alzado del interior y planta del Mausoleo de Fabara, según paneles informativos.  (Foto:  Roberto Lérida Lafarga 01/03/2008)

 

 

 

Tras subir las escaleras se accede a una estrecha pronaos de 4,80 x 0,86 metros y por una puerta de 1,70 metros de anchura se accede al interior, dividido en dos cuerpos, la cella o naos de 2,94 x 3,22 metros, cubierto por una bóveda de cañón cuyas dovelas parten del propio muro del edificio, destinado a sacrificios y libaciones en honor del difunto, bajo el cual se encuentra el conditorium, donde reposarían los restos del muerto; aquí se accede por una estrecha escalera, el cual presenta unas medidas similares a la cella y una bóveda del mismo tipo.

 

Conditorium del Mausoleo de Fabara.  (Foto:  Roberto Lérida Lafarga 01/03/2008)

 

Bóveda de cañón de la cella  del Mausoleo de Fabara. 

(Foto:  Roberto Lérida Lafarga 01/03/2008)

 

 

 

La decoración externa del mausoleo resulta muy interesante por su variedad, ya que el friso del entablamento presenta distintos motivos en sus diferentes fachadas.  La fachada posterior –la occidental, menos erosionada y mejor conservada- ofrece roleos formados por hojas de acanto con rosetas en su interior de distinto tipo de flor; en el centro hay dos hojas simétricas que sobresalen con dos volutas.

 

Decoración de la fachada posterior con rosetas de flores.  (Foto:  Roberto Lérida Lafarga 01/03/2008)

 

 

 

La fachada sur está decorada con siete águilas enfrentadas, salvo una, sosteniendo en sus picos guirnaldas y flores.

La fachada norte está decorada con columnas, sosteniendo guirnaldas.

 

Decoración de la fachada norte: columnas con guirnaldas.   

(Foto:  Roberto Lérida Lafarga 01/03/2008)

 

Decoración de la fachada sur: águilas con guirnaldas.   

(Foto:  Roberto Lérida Lafarga 01/03/2008)

 

 

 

La fachada principal –la oriental- tiene el friso sin decorar porque, por los agujeros que aparecen en el friso, se debió arrancar una inscripción con letras de bronce que se sujetaban en esos agujeros; por la disposición de los agujeros se plantea que el texto indicaría que el difunto era hijo de Lucio y Lucrecia y habría muerto con 13 o 23 años de edad.  En concreto, se plantea un texto latino así, incluido el tímpano:  L(uci) AEMILI LVPI AN (norum) XIII -o XXIII- / L(ucius) AEM(ilius) PRISCUS PATER ET DOM(itia) SEVERA MAT(er) F(ecerunt):  "(Mausoleo de) Lucio Emilio Lupo de 13 -o 23- años; Lucio Emilio Prisco, su padre, y Domicia Severa, su madre, lo hicieron".Con todo, sobre el friso, en el tímpano se pueden lee unas letras latinas que indicarían el nombre del difunto al que se dedicó el mausoleo:  L A(E)MILI LUPI, “(Tumba) de Lucio Emilio Lupo”.  La inscripción en sí es un nombre latino con los tria nomina, praenomen L=Lucio, nomen A(e)mili=Emilio, y cognomen Lupi=Lupo (“Lobo”).  Entre el praenomen y el nomen se usa como motivo decorativo una hedera distinguens, una hoja de hiedra, en lugar de un punto de separación.  Posiblemente también se hayan perdido en el frontón una D y una M que son la abreviatura de Diis Manibus, “a los dioses manes”, que es una fórmula muy frecuente en inscripciones funerarias romanas, donde la tumba también se dedica a estos dioses domésticos de los antepasados.

No obstante, no sabemos nada más sobre el difunto; sí que está documentado que el nomen Aemilius es muy frecuente en el conventus iuridicus caesaraugustanus, pero no ocurre lo mismo con el cognomen Lupus.

 

Tímpano de la fachada principal con inscripción.    (Foto:  Roberto Lérida Lafarga 01/03/2008)

 

Tímpano y friso de la fachada principal con inscripción.    (Foto:  Roberto Lérida Lafarga 01/03/2008)

 

 

 

La decoración del mausoleo, acorde con lo que se da en llamar “arte provincial” frente a las grandes obras de las ciudades, hace pensar en una cronología a partir del siglo I d. C., cuando este tipo de mausoleos comenzó a hacerse frecuente; a ello debemos añadir que el uso de columnas toscanas con entablamento jónico se generalizó en la época de los emperadores Antoninos, 96-192 d. C., al tiempo que algunas características de la inscripción apunta al siglo II d. C.  Los estudios están bastante de acuerdo en fechar el mausoleo a finales del siglo II d. C.

El contexto histórico del edificio es el siglo I y II d. C., cuando esta zona, como el resto de Hispania, sufrió un fuerte auge económico gracias a las explotaciones agrarias, en especial, cerealísticas.  Como en otras zonas de Aragón, la forma de asentamiento romano más usual eran las villae, no las ciudades, es decir, explotaciones agrícolas y ganaderas de tamaño medio o grande, propiedad de una familia acaudalada y que gracias a sus recursos económicos fueron adquiriendo preeminencia y poderes políticos en los municipios romanos más cercanos.  A partir del siglo I d. C. Vespasiano les concedió la ciudadanía latina.  Así, los grandes terratenientes, ricos y poderosos, hacían ostentación de su vida en sus postreros momentos, haciéndose erigir magníficos mausoleos para albergar sus tumbas.

 

 

 

 

 

FUENTES:

- BELTRÁN LLORIS, Francisco: "Las inscripciones del "Mausoleo de Fabara" (Zaragoza)", Caesaraugusta 74 (1998), pp. 253-264

- MELGUIZO AÍSA, Salvador: Mausoleo de Fabara, Zaragoza, 2005