ESTADIO

 

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Domiciano en el año 86 d. C. estableció un ciclo de juegos griegos cada cuatro años, el Agon Capitolinus, cuyos premios concedía el emperador en persona, recompensando deportes como las carreras de atletismo, el combate, el lanzamiento de disco y de jabalina, y artes como la elocuencia, la poesía latina, la poesía griega y la música.  Para los deportes mandó construir como estadio el Circus Agonalis, sobre cuyo emplazamiento se encuentra la actual Piazza Navona de Roma en el Campo de Marte, que conserva las medidas del antiguo estadio; los restos del Estadio Domiciano son visitables por el turista debajo de dicha plaza y de sus edificios; el estadio de Domiciano albergaba unas 30.088 localidades, es decir, un aforo para una cifra de 15.000 espectadores.  Para las actividades artísticas mandó construir el Odeón, en el Monte Goridano, cuyas ruinas se encuentran bajo el actual Palacio Taverna; su aforo era muy reducido, unas 10.600 localidades para 5.000 personas.  Estos juegos sobrevivieron cierto tiempo; Juliano el Apóstata también les prestó atención, pero nunca fueron rivales para los munera ni para las carreras de caballos.

 

El estadio de Domiciano en un detalle de la reconstrucción de la Roma Antigua.

 

 

 

El estadio de Domiciano fue construido al estilo de los estadios griegos, en cierto modo muy semejantes a los circos romanos, aunque de menor tamaño:  tiene forma rectangular, aunque en uno de los lados cortos, el de las gradas, tiene forma semicircular; el otro lado corto estaba reservado para la salida de los atletas y el inicio de las carreras.  En su exterior el estadio estaba organizado como el Teatro Marcelo y el Coliseo, es decir, con arcos de medio punto en sus dos alturas, correspondientes cada una de ellas con un sector de las gradas -ima cavea y summa cavea-.  El estadio tenía una capacidad para unos 30.000 espectadores.  También se celebraron en él luchas de gladiadores, dado su escaso uso para juegos deportivos.

 

 

 

 

 

FUENTES:

- CARCOPINO, Jerôme: La vida cotidiana en Roma en el apogeo del Imperio, Madrid, 1993