CUESTIONES PRELIMINARES

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El ejército romano se creó como “una guardia nacional compuesta de pequeños propietarios”, según G. Hacquard.  El ideal antiguo de Roma ya desde tiempos de la Monarquía era el de cives et miles –ciudadanos y soldados- y durante bastante tiempo su ejército se nutrió de los hombres pertenecientes a las familias patricias y a su clientela y, de manera general, poseedores de tierras. 

Durante la mayor parte de la República el ejército estaba operativo sólo durante el buen tiempo, volviendo los soldados a sus casas para recoger las cosechas, pasar el invierno y sembrar las nuevas cosechas, y su radio de acción se limitaba generalmente a la península Itálica; era un ejército de ciudadanos romanos para los que el servicio militar contaba entre sus obligaciones civiles y cívicas.  Sin embargo, tras las Guerras Púnicas, cuando Roma se extendió fuera de Italia –Hispania, Grecia-, y, sobre todo, en el último siglo de la República con las guerras civiles y las actividades militares de César y Pompeyo en Asia Menor, África, Hispania, Galia y Grecia, empezó a ser evidente que ni los soldados podían regresar a sus casas cada año, pues quedaban acampados en los confines de las provincias conquistadas, defendiendo sus fronteras, y que los ciudadanos romanos no podían alcanzar el número suficiente de soldados para las legiones necesarias para defender los territorios.  Es por ello que desde pronto en el Imperio el ejército dio cabida a tropas no sólo itálicas, sino también extra-itálicas, pero ya no como tropas auxiliares, sino engrosando las filas de las legiones, pues, aunque los legionarios eran ciudadanos romanos, la ciudadanía romana fue progresivamente concedida primero a determinadas localidades, luego a determinadas zonas y después a todo el imperio.

La concesión de la ciudadanía a todo el imperio por parte del emperador Caracalla en su famoso edicto del año 212 d. C. tuvo un efecto fulminante en el ejército romano: para muchos hombres de provincias el ejército era una forma de vida y una forma de progresar, pues se adquirían privilegios –entre otros, la ciudadanía romana- y se ganaba un buen sueldo; el edicto de Caracalla privó del mayor de los privilegios a los soldados, de manera que se produjo un gran desinterés por alistarse; ante la falta de voluntarios, será necesario el reclutamiento; ante esta situación muchos pudientes pagaban a otros para que cubrieran su puesto en el ejército, lo que produjo la entrada de muchos mercenarios entre las tropas romanas.  Paralelamente, las tropas auxiliares formadas por bárbaros empezarán a tener más peso dentro del ejército

 

 

 

Etimológicamente hay que diferenciar entre tres términos utilizados con frecuencia en las fuentes clásicas en relación al ejército romano, exercitus, acies y agmen: exercitus es el conjunto de tropas, las cuales reciben el nombre de copiae; acies es el ejército en formación de combate en el campo de batalla; agmen es el ejército en movimiento, trasladándose de un lugar a otro.  La caballería se denomina equitatus, porque está compuesta de jinetes o caballeros (equites) que poseen caballos (equi); la infantería se denomina peditatus, porque está compuesta de soldados (pedites) que va a pie (pes, pedis); la flota recibe el nombre de classis.  La batalla se denomina proelium o pugna y, si es de escasa relevancia certamen, mientras que para la guerra utilizaban el término bellum –de ahí el término castellano “bélico”-.

 

 

 

El ejército en formación de combate –acies- se organizaba en las primeras épocas de Roma, por ejemplo con Servio Tulio, en lo que se denomina falange, es decir, todo el ejército se colocaba en masa dividido en seis líneas de combate. 

Con Camilo el orden de batalla se organizó más pragmáticamente: los legionarios combatían pegados, flanqueados por las tropas auxiliares que a su vez estaban flanqueadas por las dos alae de la caballería –cornua-, mandando por delante a la infantería ligera de los velites.

Ya entonces la legión formaba en disposición ajedrezada, normalmente (esta disposición recibe el nombre de “tresbillo” y permite que los soldados de las líneas traseras puedan sustituir y ayudar a la línea primera en caso de que ceda, ocupando los espacios libres), y con triple línea de combate -triplex acies-; con frecuencia la primera línea -prima acies- estaba formada por tres cohortes, la segunda -secunda acies- por cuatro y la tercera -tertia acies- por tres cohortes.

Con Mario, se mantuvo el orden de combate ajedrezado, pero se reorganizó la disposición de las cohortes y de los soldados dentro de cada una de estas: la primera línea -prima acies- estaba formada por cuatro cohortes, mientras que la segunda -secunda acies- y la tercera -tertia acies- contaban cada una con tres cohortes.  Cada línea de acies estaba dividida en otras líneas en función de la calidad de los soldados –hastati, principes y triarii-; de manera general, delante de la legión iban los velites como primera línea de combate.

 

 

 

 

El ejército en marcha –agmen- recorría en una jornada normal unos 25 kms. Diarios, lo que se denominaba iustum iter –recorrido adecuado-, ampliándose a 30 kms. o más si avanzaban a marchas forzadas -magnis itineribus-.  Hay que valorar en su justa medida esta marcha, porque se realizaba a pie y los legionarios iban cargados con sus armas y sus impedimenta –saco para dormir, utensilios para comer, efectos personales, herramientas para cavar y víveres para 17 días-; si por alguna razón no iban cargados se decía que iban expediti, sin impedimenta.

En su avance, enviadas por delante avanzadillas de rastreadores –exploratores- y espías –speculatores-, la disposición general situaba en primera posición, en vanguardia –primum agmen-, a parte de la caballería y de la infantería; en la zona central –agmen legionum- iría el grueso de la infantería con los bagajes -impedimenta, todo lo que el ejército necesita para su abastecimiento, instalación, etc.-; finalmente se situaría la retaguardia –novissimum agmen-, con las mismas tropas que la vanguardia.  Así pues, el agmen sigue de manera general un orden casi fijo e inalterable –ordo agminis-.

 

Esquema de la marcha normal del ejército -agmen-, procedente de VIÑAS, Antonio et alii, Latín, Valencia, 1997

 

 

 

Si el ejército atravesaba territorio enemigo solía adoptar la formación defensiva en forma de cuadrado –agmen quadratum- , con los bagajes en el centro, la infantería de la zona central a sus costados y la vanguardia y la retaguardia como en el agmen normal.

 

Esquema de la marcha del ejército por territorio hostil -agmen quadratum-, procedente de VIÑAS, Antonio et alii, Latín, Valencia, 1997

 

 

 

En cuanto al número de soldados con el que podía contar el ejército romano, evidentemente era variable y hasta el apogeo del imperio siempre fue más numeroso.  No se puede saber a ciencia cierta la cantidad, pero se han hecho cálculos.  Ofrecemos el número aproximado y la división de tropas calculadas para el ejército romano en época del emperador Trajano, 97-117 d. C., sobre la base de que por entonces su ejército contaba con 30 legiones y un cálculo de 5.300 soldados por legión.

 

30 legiones x 5.300 hombres

159.000 legionarios

Guardia del emperador (pretorianos)

10.000 guardias

 Caballería auxiliar

80.000 auxiliares

Infantería auxiliar

140.000 auxiliares

Otras tropas irregulares y aliadas

11.000 soldados

TOTAL

400.000 hombres

 

 

 

 

 

FUENTES:

- CONNOLLY, Peter: Greece and Rome at War, Londres, 2006

- HACQUARD, Georges: Guía de la Roma Antigua, Madrid, 2003

- WILKES, John: El ejército Romano, Madrid, 1990

 

 

WebQuest: Playmobil y el Ejército Romano