MUSEO DE LAS TERMAS DE CAESAR AUGUSTA

 

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NOTA: EL EDIFICIO Y LAS PIEZAS EN ÉL EXPUESTAS PERTENECEN AL AYUNTAMIENTO DE ZARAGOZA

 

Probablemente el rasgo propio que define la vida cotidiana de una ciudad romana es la presencia de baños públicos, termas, donde, a parte de las actividades higiénicas propias de un establecimiento termal, se realizaba una función social, pues solían ser punto de encuentro, de negocios, de deportes, de charla, de lectura, etc., para los ciudadanos romanos.  De hecho, era tan importante la existencia de estos complejos termales que en la administración local existía un magistrado, un edil, que se encargaba, entre otras cosas, de supervisar la administración, mantenimiento y conservación de las termas públicas que eran propiedad de la ciudad, así como del suministro de agua y leña para su uso.

Caesar Augusta no podía ser menos y por ahora se han hallado las instalaciones de unas termas públicas en un enclave situado a mitad de camino entre el foro y el teatro de la ciudad.

 

Plano del termas de Caesaraugusta, procedente de los paneles explicativos del museo. 

Una extensa área bajo la actual calle de San Juan y San Pedro fue colmatada para albergar un complejo termal que sufrió a lo largo de su historia numerosas remodelaciones.  La datación de la construcción de las termas de Caesar Augusta apuntan a que fueron comenzadas en el siglo I a. C., poco después de su fundación por Augusto, y se mantuvieron en uso hasta el siglo IV a. C.

Lamentablemente, por ahora, del conjunto de las termas sólo se conserva una piscina de agua fría para nadar –natatio-, a ambos lados de la cual se conservan las bases de varias columnas, lo que parece indicar que esta piscina aporticada se encontraría al aire libre.  Sin embargo, no hay restos de las demás estancias y tampoco podemos determinar la disposición del caldarium, del  tepidarium, del frigidarium y de las demás salas dentro del complejo termal.

 

Natatio del Museo de las Termas de Caesaraugusta (Foto: Roberto Lérida Lafarga 28/04/2008)

La natatio conservada está datada a mitad del siglo I d. C., tiene planta rectangular, si bien uno de sus lados está rematado con un ábside lobulado semicircular y se conservan 9,7 metros de un total calculado de 15,8 metros.  La piscina posee tres escalones a lo largo de todo su perímetro y sus paredes y suelos fueron revestidos de mármoles que, cuando el edificio dejó de usarse, fueron parcialmente extraídos y utilizados en otras edificaciones.

 

Reconstrucción de la natatio y su pórtico, según los dioramas del Museo de las Termas de Caesaraugusta.  (Foto: Roberto Lérida Lafarga 28/04/2008)

Un pórtico rodeaba esta natatio; se calcula que tenía una altura de 5 o 6 metros; se conservan tres basas de columnas y los cimientos de apoyo de otras.  Las dimensiones se desconocen con exactitud, pero es seguro que el pórtico y la estancia eran mayores que el espacio que actualmente ocupa el Museo de las Termas.  La sala estaba decorada también con mármol y muy probablemente con estatuas.  En la excavación se encontraron placas de mármol procedentes del revestimiento y del suelo de la piscina y decoración con motivos florales propios de la época Julio-Claudia.

 

Placa de mármol de la natatio de las termas.  (Foto: Roberto Lérida Lafarga 28/04/2008)

 

 

Placas de mármol de la natatio de las termas.  (Foto: Roberto Lérida Lafarga 28/04/2008)

La natatio que se ha conservado y la sala que la albergaba están construidas, no obstante, sobre unas letrinas de datación anterior a esta sala, de hecho estaban en uso a finales del siglo I a. C., lo que parece indicar que el complejo termal sufrió alguna remodelación.  De las letrinas se conserva el pavimento de piedra con el canal de agua corriente para mantener la higiene de las instalaciones y de los usuarios; en ese canal de agua corriente se mojaban esponjas y otros utensilios de higiene para limpiarse o para hacer abluciones.  Junto al pavimento de las letrinas se ha conservado también el umbral de la puerta de acceso a las letrinas, el canal de desagüe y un pavimento de esta primera época formado por ladrillos y dispuestos en forma de espiga de trigo –opus spicatum-.  Para comprender mejor la forma, disposición y uso de las letrinas se han reconstruido parcialmente éstas, un muro y parte del pavimento.

 

Reconstrucción de las letrinas, según los dioramas del Museo de las Termas de Caesaraugusta.  (Foto: Roberto Lérida Lafarga 28/04/2008)

 

Reconstrucción de las letrinas con su muro, asientos, canalillo de agua  y pavimento.

(Foto: Roberto Lérida Lafarga 28/04/2008)

 

Pavimento en opus spicatum junto a las letrinas del Museo de las Termas de Caesaraugusta. 

(Foto: Roberto Lérida Lafarga 28/04/2008)

Junto a la natatio también se pueden contemplar los restos de una cloaca que pasaba bajo la piscina y comunicaba con la red principal de cloacas de la ciudad; sin duda, no muy lejos de la piscina se encontraba la conexión de esta cloaca secundaria con la cloaca principal visible parcialmente en el Museo del Foro Romano de Caesar Augusta.

 

Cloaca de las termas.  (Foto: Roberto Lérida Lafarga 28/04/2008)

La visita del Museo del las Termas Públicas de Caesar Augusta se completa con un audiovisual con la narración de un edil ficticio de la ciudad romana escribe a un amigo explicándole las termas; hay una vitrina con reconstrucción de objetos relacionados con el baño y la higiene y piezas de mármol de la decoración de las termas; unos dioramas explican la historia de las termas y ofrecen imágenes con reconstrucciones de cómo debían de ser las termas.

 

Reproducción de estrígilos, raspadores metálicos para quitarse el sudor, los aceites y la arena después de hacer deporte y antes de introducirse en las piscinas.

 (Foto: Roberto Lérida Lafarga 28/04/2008)

Reproducción del calzado de madera para andar por las estancias con calefacción de las termas sin quemarse.  (Foto: Roberto Lérida Lafarga 28/04/2008)

Anagrama del Museo de las Termas de Caesaraugusta

 

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Clic aquí para saber más sobre las termas, las letrinas y las cloacas en el mundo romano.

 

Entrada del Museo de las Termas de Casesaraugusta. 

(Foto: Roberto Lérida Lafarga 28/04/2008)

Además de las termas públicas, los hallazgos arqueológicos han sacado a la luz unas termas privadas localizadas en la actual esquina entre las calles Ossau y Méndez Núñez, de las que conocemos las suspensurae –soportes para el sistema de calefacción con aire caliente-, el caldarium, el tepidarium y el frigidarium.

 

 

FUENTES:

- BELTRÁN LLORIS, Miguel y FATÁS CABEZA, Guillermo: Historia de Zaragoza 2: César Augusta, ciudad romana, Zaragoza, 1998€

- Folleto informativo y dioramas del Museo de las Termas de Caesaraugusta