ARMAMENTO Y EQUIPAMIENTO

 

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En el ejército romano, durante la Monarquía y primeros tiempos de la República, el estado no facilitaba armamento a los soldados; así pues cada soldado llevaba las armas que podía o quería, pues se las tenía que costear él mismo; sus armas eran de bronce y hierro y no eran, por tanto, uniformes.  Eso sí, los pudientes ser armaban con una lanza, una espada larga, un casco, una coraza, una especia de botas de metal y un clipeus –escudo redondo-.

 

 

 

Posteriormente, todavía en la República, el estado, que construyó talleres públicos de armas, dotó a soldados y oficiales con el sagum –casaca abierta que se abrochaba con corchetes-, caligae –el calzado semejante a botas de cuero con aberturas- y cassis –casco-.  En su cinturón, en ocasiones profusamente decorado con placas metálicas,  llevaban una daga y la espada -gladius-.

 

 

 

Caligae

Coraza de corchetes.

Fotografía procedente de AA. VV.: Atlas ilustrado de la Antigua Roma: de los orígenes a la caída del imperio, Madrid, 2002

Cinturón con daga y espada

 

 

Modelos de casco de época imperial.

 

 

 

 

 

 

 

 

Las armas de la infantería pesada eran: hasta –lanza para los veteranos-, pilum –jabalina con mango de madera con un metro de mango y otro de punta; se calcula su peso en 1,200 kilogramos y con un alcance de 30 metros y hasta 60 si se usaba una correa (amentum); cada soldado lleva dos y las usaban hastati, principes y finalmente también triarii-; gladius –espada corta de unos 50 centímetros de hoja, puntiaguda y de doble filo, usada por todos los soldados-; scutum –escudo de madera oval o convexo (0,75 x 1,20 metros) en el siglo III a. C. y semicilíndrico a partir del siglo I a. C.-; lorica –coraza, primero de placas de hierro y después de cota de malla-.

 

 

 

Punta de hierro de diferentes  pila.

Distintos modelos de gladii.

Escudo oval con refuerzo central metálico.

Lorica segmentata, formada con láminas de hierro a modo de escamas.

 

 

 

En época imperial las corazas evolucionaron considerablemente, pasando de las antiguas de bronce y cuero que se ceñían al tórax –y que en el imperio seguían usando los oficiales superiores- a una nuevas, las loricae squamatae, hechas con láminas metálicas superpuestas a modo de escamas.

Los escudos circulares y ovales fueron sustituidos en la legión por escudos rectangulares.  Estos escudos se hacían con madera recubierta de cuero o de láminas metálicas y en el centro de colocaban unas piezas metálicas de refuerzo para absorber la fuerza de los golpes, al tiempo que por dentro servían para fijar el asa por donde se sujetaba el escudo.

 

 

 

 

Scutum rectangular de época imperial: a la izquierda se pueden observar sus capas de madera y cuero; en el centro, su interior con sus sistema de agarre y a la derecha la placa metálica que cubría el centro del escudo.  De manera general los escudos eran decorados incluso en vivos colores con figuras geométricas, figuras humanas y animales, etc.

 

 

 

Las armas de caballería eran: contus –lanza ligera también usada como jabalina- y parma –escudo redondo-; también llevaba gladius -espada- y casco.  Aunque no lo consideremos armamento, sí que dentro del equipamiento de un jinete había asientos para hacer más cómoda la tarea de montar a caballo, sin llegar a ser las sillas de montar que nosotros conocemos; estas sillas eran de origen celta y no empiezan a ser usadas entre los romanos hasta los primeros tiempos del imperio.

La infantería ligera podía llevar como armas: parma –escudo redondo para los velites-, galea –casco especial en cuero-, funda –honda con un alcance de hasta 180 metros, arcus y sagittae –arco y flechas de unos 60 centímetros-.

 

Casco y espada de un soldado de caballería.

Silla de montar.

 

 

 

Poco se habla de otra parte del equipamiento de los soldados de infantería y que en realidad no constituyen su armamento; no obstante, se dice que, por ejemplo, Julio César ganó mas batallas con estas herramientas que con las armas.  Nos referimos a las herramientas para cavar.  Cuando los romanos se establecían en un campamento debían cavar un foso y con la tierra extraída levantar un terraplén.  De igual modo, tenían que levantar terraplenes en las tácticas de asedio de ciudades.  Además, solían preparar trampas y protecciones excavadas en la tierra.

 

1. Hoz.

2. Pico. 

3. Pala o azadón. 

4 Cortacésped.

5. Reconstrucción de herramientas para cavar

 

 

 

Dentro del equipamiento de los oficiales, había elementos decorativos que denotaban sus triunfos, sus status y sus distinciones.  Así, los generales podían ser coronados si obtenían un triunfo militar; estas coronas podían ser de 5 tipos:  corona civica hecha con hojas de roble; corona obsidionalis, hecha con hierba; corona muralis -que representa una muralla-, corona vallaris -que representa una empalizada- y corona navalis -que representa un barco-, hechas generalmente en oro.  Los oficiales solían llevar phalerae clavadas en su armadura -de manera general, los oficiales incluso en el imperio mantuvieron la coraza de cuero con dibujo de la anatomía del tórax adornada con estas medallas con figuras humanas, animales, mitológicas, etc.-; además podían llevar armillae -brazaletes o pulseras- y torques -collares-.

 

Phalerae:  generalmente hechas de plata con incrustaciones de oro; probablemente de origen celta, se entregaban como premios a soldados y oficiales subalternos.

1.- Corona civica.

2.- Corona obsidionalis.

3.- Corona muralis.

4.- Corona vallaris

5.- Corona navalis.

 

 

 

Todos los dibujos de los distintos tipos de soldados que aparecen en esta página proceden de las reproducciones de CONNOLLY, Peter: Greece and Rome at War, Londres, 2006, excepto aquellos en que se indica su procedencia en concreto.

 

 

 

 

 

 

 

FUENTES:

- CONNOLLY, Peter: Greece and Rome at War, Londres, 2006

- HACQUARD, Georges: Guía de la Roma Antigua, Madrid, 2003

 

 

WebQuest: Playmobil y el Ejército Romano