COPIA DE LA ESTATUA DE

AUGUSTO DE PRIMA PORTA

 

 

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Junto a las ruinas de las murallas romanas de Caesar Augusta puede contemplarse en la actualidad una réplica en bronce de la famosa estatua de mármol conocida como el Augusto de Prima Porta.

La estatua original, que actualmente se encuentra en los Museos Vaticanos en Roma, apareció en la Villa de Livia, esposa de Augusto, en Prima Porta.  Destaca la decoración de la coraza de la estatua, donde se representa en el pecho el regreso de las insignias romanas perdidas por Craso en el año 53 a. C. en sus campañas contra los partos y recuperadas por los ejércitos de Augusto.

La estatua original parece datar del año 8 a. C. y, al mismo tiempo que representaba la persona del emperador como garante de uno orden nuevo, pretendía glorificar la empresa militar de Tiberio al servicio de Augusto y, probablemente, justificar el derecho a la sucesión de Augusto por parte de Tiberio, su hijastro.

Las copias en bronce que existen en ciudades como Emérita Augusta (Mérida) o, en nuestro caso, Caesar Augusta (Zaragoza) fueron regaladas por el dictador italiano Benito Mussolini para conmemorar la fundación de estas ciudades por parte de Augusto.  A otras ciudades fundadas por los romanos les regaló una estatua de la Loba Capitolina con Rómulo y Remo bebés.

 

(Foto: Roberto Lérida Lafarga 1/11/2007)

Para dar prestigio a sus actividades y ser reconocido como mandatario de los romanos, Octavio Augusto llevó a cabo toda una campaña de propaganda basada en el poder de la imagen; para ello, junto al gran impulso a las grandes obras públicas dentro y fuera de Roma, así como con la fundación de numerosas ciudades a lo largo del imperio casi siempre apodadas con el título de Augusta en su honor, inundó Roma y las ciudades del imperio con estatuas suyas, bien vestido como pontifex maximus (pontífice máximo) para manifestar su papel como garante de la religión romana y como símbolo de su pietas (plegaria de gloria antes los dioses y antepasados), bien vestido como un general romano –es el caso del Augusto de Prima Porta- porque como imperator detentaba el imperium (el mando militar sobre todas las tropas romanas). 

De manera general, siguiendo los cánones escultóricos griegos, Augusto quiso que  siempre en sus estatuas se le representara con una figura idealizada, la del divinus adulescens (“el divino adolescente” según lo llamaba Cicerón, Filípicas V 16, 42); para su retrato oficial a lo largo y ancho del Imperio, tomando su imagen al principio del Principado, el rostro de las estatuas de Augusto siempre mostró rasgos armónicos, expresando una belleza sosegada, sublime y atemporal.  Así, sus estatuas muestran un carácter inconfundible marcado por un aspecto distinguido, hierático y frío, sin duda, reflejo de una condición semi-divina y cuasi-monárquica.

Estatua de Augusto como pontífice máximo en el Museo Nazionale Romano Palazzo Máximo alle Terme, Roma

(Foto: Roberto Lérida Lafarga 31/12/2004)

Las crónicas hablan de que sólo en Roma se erigieron unas ochenta estatuas de Augusto durante su mandato, algunas de ellas de tamaños colosales.

 

Estatua de Augusto en el Patio de la Piña en los Museos Vaticanos, Roma

(Foto: Roberto Lérida Lafarga 30/12/2004)

La estatua del Augusto de Prima Porta, original en mármol, es una obra maestra por el tratamiento de la reproducción del metal (de la coraza).  Augusto aparece vestido con coraza y con un manto que descansa sobre su cadera y el brazo izquierdo, en el que lleva una lanza, en una pose que recuerda a la de un general a punto de arengar a sus tropas.  Los pies desnudos lo acercan al modelo de las estatuas de dioses y héroes griegos, al tiempo que el pequeño Eros a sus pies simbolizaría la supuesta descendencia de la diosa Venus de la que presumían descender la familia Julia, César y Augusto.  En la parte central del pectoral aparece el rey parto Frates IV entregando a Tiberio los estandartes arrebatados por su pueblo a Craso en el año 53 a. C.; el rey se encuentra flanqueado por las personificaciones de Germania y Panonia, las provincias liberadas y arrebatadas por Tiberio, hijastro de Augusto, en sus campañas militares de los años 12 y 8 a. C. respectivamente.  En la parte alta del pectoral aparece la personificación del cielo bajo el cual vuela la cuádriga del dios Sol, guiada por Aurora y por Fósforo; también puede verse en la parte de abajo la imágenes de Tellus (la tierra), de Apolo sobre un grifo (animal fabuloso) a la izquierda y de Diana sobre una cierva a la derecha.

Pincha aquí para ver otra interpretación de la coraza de la estatua de Augusto de Prima Porta.

La estatua de Augusto de Prima Porta tiene como antecedente directo el Doríforo (literalmente “portador de lanza”) del escultor ateniense Polícleto, estatua griega original datada en el siglo V a. C. también conocida como el Canon por ser un ejemplo perfecto del uso de las proporciones ideales de la figura humana.  En ambas estatuas el personaje descansa su peso sobre la pierna derecha y desplaza el pie izquierdo hacia atrás apoyando sólo los dedos como si estuvieran caminando –parecen estatuas con “cristalización intemporal del movimiento”-; el torso aparece ligeramente girado, así como la cabeza.

La perfección y la belleza de esta estatua de Augusto reside en la sabia, equilibrada y sutil combinación de aspectos artísticos griegos –la idealización del retrato, los pies desnudos, los motivos alegóricos mitológicos y su antecedente Polícleto- con elementos artísticos propiamente romanos –la coraza, la escena histórica, la actitud del general dando una arenga a los soldados.

(Foto: Roberto Lérida Lafarga 1/11/2007)

 

 

FUENTES:

- BELTRÁN LLORÍS, Francisco: Lo mejor del arte romano 2, Madrid, 1997

- BUSSAGLI, Marco (ed.): Roma: Arte y Arquitectura, Colonia, 2000

- LIBERATI, Anna Maria y BOURBON, Fabio: Roma antigua, Barcelona, 2005

- ROBERTSON, Martin: El arte griego, Madrid, 1985